¿Quién fue Zenyazen Escobar, el diputado que apareció misteriosamente muerto dentro de un Mercedes-Benz?
🗓️05 Sep 2026 🌐 Mexico 👩🦱 Administrador 📊 1010 vistas
VERACRUZ.— El Mercedes-Benz negro estaba detenido sobre el acotamiento de la carretera Veracruz-Xalapa. No mostraba, según las primeras autoridades que llegaron al lugar, señales evidentes de haber sido atacado desde el exterior. Dentro estaba el cuerpo de Zenyazen Roberto Escobar García, diputado federal de Morena, de 42 años. Presentaba una herida producida por arma de fuego y cerca de él había una pistola.
Era la mañana del 4 de septiembre de 2026. El hombre que apenas unos días antes aparecía sonriente en fotografías de actividades legislativas terminaba su carrera política en una escena que parecía escrita para una novela negra.
Hasta ahora, sin embargo, nadie puede afirmar responsablemente si se trató de un suicidio, un homicidio o alguna otra circunstancia. La Fiscalía General de la República atrajo la investigación y las autoridades de Veracruz han pedido esperar los peritajes. El automóvil, de acuerdo con los primeros reportes, no presentaba rastros claros de una agresión exterior.
Del salón de clases al poder
Escobar nació el 4 de junio de 1984 en Nogales, Veracruz. Fue docente de telesecundaria, participó en el movimiento magisterial y posteriormente dio el salto a la política. En 2016 llegó al Congreso de Veracruz por Morena y, tras el triunfo de Cuitláhuac García, fue nombrado secretario de Educación de Veracruz en diciembre de 2018. Su propia página biográfica señala que permaneció en el puesto hasta octubre de 2023. En 2024 llegó a San Lázaro como diputado federal por el distrito 16, con cabecera en Córdoba.
Su ascenso fue rápido.
Pero también lo fueron las polémicas.
Y algunas quedaron registradas no en rumores de redes sociales, sino en videos, documentos oficiales y auditorías.
Lo que sí está documentado
El episodio de “Tarzán Boy”. Durante años circuló una antigua publicidad que relacionaba a un joven Escobar con el nombre artístico “Tarzán Boy” y con espectáculos o bailes privados. El tema volvió a perseguirlo hasta su vida política. Escobar negó haber trabajado como stripper y sostuvo que durante años practicó fisicoconstructivismo. Por ello, periodísticamente no puede presentarse como un hecho incontrovertible que haya sido bailarín exótico; lo comprobable es que existió la publicidad y que él rechazó esa interpretación.
Auditorías millonarias durante su paso por Educación. En la Cuenta Pública 2019, cuando Escobar encabezaba la Secretaría de Educación de Veracruz, la ASF formuló observaciones relacionadas con alrededor de 62.4 millones de pesos del FONE. Se documentaron pagos en exceso, pagos posteriores a fallecimientos o bajas laborales y recursos vinculados a centros de trabajo con inconsistencias. Esto constituye una observación sobre la administración de la SEV, no una prueba de que Escobar personalmente se haya apropiado de ese dinero.
Más observaciones al gasto educativo. Para la Cuenta Pública 2023, la ASF reportó nuevamente irregularidades en recursos educativos de Veracruz. La matriz consolidada de la auditoría 2050 registra 11.3 millones de pesos por aclarar, además de procedimientos administrativos derivados de inconsistencias detectadas en la Secretaría de Educación. Escobar permaneció como secretario hasta octubre de ese año, aunque nuevamente esto no equivale a demostrar responsabilidad penal personal.
El yate “Squalo”. En mayo de 2026, una embarcación de lujo se incendió en la Riviera Veracruzana mientras viajaban en ella cuatro mujeres y un capitán. La presencia de Escobar en la zona disparó versiones de que el yate era suyo. Él lo negó y aseguró que se encontraba en una moto acuática con su hija, que presenció la explosión y acudió a auxiliar a las personas que estaban en el agua. Incluso circuló un video que lo ubicaba en una moto acuática cuando ocurrió el incendio. Hasta ahora no existe información pública sólida que permita afirmar que las mujeres trabajaran para la DEA, por lo que ese señalamiento no debe presentarse como un hecho.
La bronca en la Cámara de Diputados. El 28 de mayo de 2026 las cámaras registraron uno de los episodios más polémicos de su carrera. Después de que legisladores opositores lo acusaran de beber alcohol durante una sesión maratónica y un diputado priista lo insultara llamándolo “stripper” y “trepador”, Escobar se levantó, avanzó hacia su adversario, levantó los puños y tuvo que ser contenido por compañeros de Morena. La acusación de que estaba ebrio no fue demostrada mediante una prueba de alcoholemia; Escobar sostenía que en su termo había café. Lo que sí quedó registrado fue el intento de confrontación física.
Y después llegó el silencio
Tres meses después de aquella escena en San Lázaro, el escenario cambió completamente.
Ya no había gritos.
Ya no había diputados tratando de detenerlo.
Ya no había cámaras siguiendo una discusión.
Había un automóvil oscuro estacionado a un costado de una carretera, un arma y un legislador muerto.
El secretario de Gobierno de Veracruz, Ricardo Ahued, declaró inicialmente que el vehículo no mostraba señales de un ataque proveniente del exterior. La FGR tomó el expediente y comenzó a levantar indicios. Esa información puede sugerir distintas hipótesis, pero todavía no permite cerrar ninguna.
Y ése es precisamente el punto que vuelve inquietante la historia de Zenyazen Escobar.
No porque exista, hasta este momento, evidencia pública suficiente para afirmar que perteneciera o colaborara con el crimen organizado. No la hay. Convertir sospechas en sentencias sería abandonar el periodismo para entrar en la especulación.
Pero tampoco puede ignorarse que su trayectoria pública estuvo acompañada por episodios que exigen preguntas: auditorías millonarias en la institución que dirigió, confrontaciones políticas, un extraño episodio alrededor de un yate incendiado y finalmente una muerte por arma de fuego cuyas circunstancias todavía están bajo investigación.
México atraviesa, además, un contexto en el que la frontera entre política, intereses económicos y delincuencia organizada se ha convertido en materia constante de investigaciones y violencia. Reuters señala que los ataques político-criminales continúan siendo un problema particularmente grave en entidades como Veracruz, aunque eso no demuestra por sí mismo una conexión criminal en el caso de Escobar.
El último capítulo todavía no está escrito
Zenyazen Escobar pasó de maestro de telesecundaria a uno de los hombres con mayor poder dentro del sistema educativo veracruzano; después llegó al Congreso de la Unión.
El ascenso fue vertiginoso.
Las polémicas nunca dejaron de acompañarlo.
Y ahora su muerte abre una última pregunta.
¿Qué ocurrió realmente dentro de aquel Mercedes-Benz?
La respuesta no está en rumores ni en versiones partidistas. Está en la necropsia, la trayectoria del proyectil, la prueba de residuos de disparo, las huellas, la balística del arma, las cámaras carreteras, sus últimas comunicaciones y los movimientos realizados durante las horas previas a su muerte.
Hasta que la FGR haga públicos esos resultados, la historia de Zenyazen Escobar seguirá teniendo un final abierto.
Un diputado controversial. Un automóvil detenido en una carretera. Un disparo. Y demasiadas preguntas todavía sin respuesta.
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